Todo se inicia en un punto

No debemos dejarnos llevar por las apariencias.

Proyecto Universo DalíEl elemento fundamental de la Plaza no es la estatua, ni siquiera el dolmen. La clave del conjunto es el punto emanativo del que surgen todas las cosas, y de qué forma surgen. Desde el centro situado en la intersección de C/ Antonia Mercé con Av. Felipe II, se expanden rayos y círculos, onda y corpúsculo, la doble naturaleza de la luz.

El cosmos en expansión desde un Big-Bang.
Sobre ese baricentro -centro de gravedad- se erige el dolmen, que explica y desarrolla ese punto origen: La Unidad y sus Tres aspectos. Los hace evidentes, comprensibles.
Es sobre el tercer círculo que se erige la estatua, recordando la posición del planeta Tierra. Ahí se levanta la Humanidad, desde el cubo mineral al huevo místico, pasando por los distintos estadios evolutivos. Y avanzando, en una cadena infinita de pasos que se suceden.
Pero la expansión del foco no es simétrica. También tiene movimiento, refuerza en sí mismo el avance Este-Oeste. Las asimetrías, las tangentes, los rayos duplicados, así lo indican. La tesis es sencilla y verdadera: el Sol también evoluciona.
El suelo de la Plaza y sus alrededores están llenos de detalles que han de ser estudiados, porque las dimensiones, los ángulos, las medidas, tienen una importancia inaudita.
No en vano son obra de Salvador Dalí. Así lo atestigua la inscripción, precisamente en la losa central: “Plaza de Salvador Dalí 1986”, firmada por su autor.

Esquema Plaza de Dalí

 

 

 

La imbricación de procesos físicos (ondas, rayos, movimientos geométricos) o de elementos convencionalmente inertes (rocas), con formas humanas de especial significación (“Aparición de Afrodita en Cnido”, por ejemplo) es no sólo un recurso técnico o estético. Es la manifestación plástica de un convencimiento profundo: todo es conciencia. Así, el movimiento de las esferas, el mapa cósmico extraordinario por el que navega el Dolmen de Dalí, es un mar de consciencia. La materia no es inerte ni está muerta, sino que cobija, lleva incrustada, al Espíritu.
De nuevo, Salvador Dalí consigue el equilibrio, la síntesis, y alcanza en un acto objetivos dispares y aparentemente contradictorios, que para otros de menor genio y experiencia hubieran supuesto el desarrollo de multitud de intentos y variantes.

Mapa de La Plaza de Dalí

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