El Iniciado Dalí

Hay en Madrid bastantes monumentos artísticos de varios tipos, que son poco o nada conocidos por sus habitantes. Muchos de ellos, representan asuntos mitológicos; otros son estatuas de personajes célebres, etc.
Sería digno de encomio que las secciones oficiales del patronato artístico madrileño, hicieran algo para que, sino un listado aclaratorio de todos ellos, al menos, proporcionaran la relación de aquellos cuya importancia artística merezca que los ciudadanos reconozcan y puedan ser visitados por quienes así lo deseen.
Aquí vamos a hacer una glosa a vuelapluma, de uno de esos muchos monumentos madrileños, casi desconocido y bastante ignorado, ubicado al final de la avenida de Felipe II, que es denominado “Entorno artístico Dolmen de Dalí”.
Existen folletos explicativos y un dossier “El monumento artístico dolmen de Dalí”, en los que la iniciativa ciudadana por sus mentores responsables explican con alguna extensión y suficiente claridad, no sólo el estado del susodicho monumento, sino que también glosan adecuadamente sobre sus facetas artísticas, literarias, mitológicas y cognitivas. Dan asimismo un amplio conocimiento de lo que se hace o realiza en pro y/o en contra del citado entorno artístico. Aquí sólo vamos a añadir a lo que ya está expuesto por los responsables de la conservación y mantenimiento del Dolmen de Dalí unos pequeños comentarios y explicaciones verídicas sobre la vida y obra de Salvador Dalí i Domènech, autor del citado monumento. En ellos se glosa una faceta y matiz no comentado todavía acerca de las connotaciones de tipo trascendental que implica y atañe al conocimiento y comprensión del por qué y cómo de su autoría.
Lo que se diga en este pequeño extracto sobre D. S. Dalí es muy posiblemente casi totalmente desconocido por los que fueron sus más directos colaboradores e incluso por sus familiares. Por otra parte todo ello resultará un tanto extraño y anómalo para la mayoría del público en general.

Salvador DalíSalvador Dalí i Domènech, representa en el mundo occidental un hito o pilar de connotaciones esotéricas e iniciáticas, que provee y proporciona o facilita a las personas específicamente preparadas posibilidades y medios para un enfoque y comprensión definitiva y primordialmente correcto y adecuado de las líneas de energía- consciencia evolucionarias, correspondientes muy especialmente a la era actual.
Es un hito porque el conocimiento adecuado de su proyección artística presenta una señal muy clara como puente o vía de paso a la conformación de los planos puramente humanos y objetivos con las configuraciones de sus proyecciones etérico – astrales en primer lugar, como primer paso o camino para que el ser humano, algún día pueda integrar los distintos niveles energético – vitales de su actividad total.
La formación del señor Dalí fue un proceso evolutivo en vías de iniciación que implicaba conocimientos y prácticas profundas en proyectos trascendentales que sólo alguna escuela especial iniciático-esotérica podría haberle proporcionado.
En efecto tuvo contactos y realizó estudios con escuelas de misterios, con líneas de trascendencia iniciática de matices atlánticos, como asimismo fue miembro de distinguidos grupos iniciáticos en las ramas más prominentes del mundo mágico occidental.
Por tanto, se puede ya decir que su desarrollo en el campo vital – moral estaba más allá del juego ambivalente entre el bien y el mal, porque solamente su consciencia interna determinaba el matiz y el color delas realidades energéticas.
El proceso interior de su personalidad, hábilmente controlada conllevaba determinismos de autorrealización, compatibles ampliamente con su libertad, su volunta y su responsabilidad en el terreno místico y mágico – alquímico.
El desarrollo y derrotero de su devenir externo frente al mundo y a la vida, le permitía presentar muchas veces situaciones y estatus distorsionados y distorsionantes de su individualidad, cuya prerrogativa e iniciativa personal era casi siempre un continuo disimulo y camuflaje de sus más intrínsecas intenciones y deseos.
En efecto, nada más natural en él que de cara y frente a lo externo adoptara poses para impresionar o epatar ya que en su fuero interno buscaba ponerse en evidencia frente a toda lógica costumbrista y formal.
El señor Dalí debía comportarse de esa manera puesto que tenía un mandato perentorio de no denotar absolutamente nada de su devenir y derrotero vital como un iniciado, hijo de la sabiduría de todos los tiempos.
Es natural asimismo, que sus compañeros y colegas, que las academias estético – artísticas y el público en general sobre todo le tuvieran por un ser excéntrico que con relumbrón, tenía más en cuenta o miraba especialmente el efectismo de sus dichos y sus poses a la vez que alardeaba de no preocuparse de las cosas que más le pudieran interesar en un momento dado.
Por eso, no tenía ningún inconveniente en infringir cualquier género de líneas de estatus y de significación que le integrasen o le relacionasen con cualquier situación ambiental particular.
Así pues, miraba más el estado de alteración o sorpresa en las personas a las que quería impresionar que al significado – traducción de su conducta frente al exterior.
Entonces, ¿ Cómo pues juzgar al señor Dalí como entidad humano artística? ¿Era normal o anormal en algo o en todo?
Cualquier evento y detalle en su vida puede implicar indistintamente múltiples y distintas facetas de su fascinadora personalidad.
El Sr. Dalí ¿deliraba o era un obseso impresionable? Mucho podríamos hablar sobre su sicología personal, sobre todo en su faceta de exteriorización vital; pero no es el motivo de estas líneas hablar o discernir exclusivamente de la siempre interesante y perturbadora del Sr. Dalí y de su proyección psicológica en el mundo externo.

Por ello debemos hablar aquí, como ya hemos dicho antes, algo importante acerca de una específica obra artística suya, denominada “El Dolmen de Dalí y su entorno y conjunto artístico”.
Suficiente está tratado y explicado este monumento artístico daliniano en los diversos folletos que la comisión de la iniciativa ciudadana en pro del monumento de Dalí ha repartido para el público. Bastante han dicho y dirán los periódicos en sus secciones y artículos pertinentes al tema de la plaza de Dalí.
Ahora queremos añadir aquí algo sobre el a proyección y trayectoria artístico – trascendental del citado monumento.
Nadie o pocas personas dudan o dudarán del valor y significado artístico – estético de la obra en general de S. Dalí y por tanto, tampoco de una de sus obras más importantes, como es el “Dolmen de Dalí” y su entorno ubicado en la plaza del mismo nombre entre la avenida de Felipe II y el Palacio de los Deportes de Madrid.
En efecto. La personalidad artística del autor está universalmente reconocida en el campo profesional. Aunque algunos estamentos artísticos tengan a bien, de vez en cuando, poner en entredicho y/o mirar peyorativamente algún aspecto o matiz de sus obra y otras muchas asociaciones humanas quieren ver en la mayoría de sus obras artísticas un destello redundante de su personalidad especial y epatante.

En España sobre todo, donde los estamento oficiales y artístico – intelectuales que nos rigen, marcan patéticamente líneas de interpretación y significado conservador en general y cuya trayectoria es meramente occidentalista, respecto a la cultura y civilización, la obra daliniana no puede ser fácilmente tolerada y casi nunca bien admitida, excepto entre élites de artistas. En general, en España se tiende a no tener en cuenta o en poca consideración la obra de Dalí como verdadero arte.
Cuando hablamos como ahora, del entorno artístico denominado Dolmen de Dalí es hasta cierto punto “natural” que algunos estamentos de la sociedad conocedores de que ese monumento lo promocionó cierto alcalde de Madrid, no bien juzgado y comprendido muchas veces, se desentiendan o tiendan a desinteresarse (A veces conscientemente y otras subconscientemente), en la defensa y estima del monumento u omitan declarar el merecido aprecio a esa figura que hizo posible que dicho Dolmen de Dalí quedara establecido y colocado en uno de los mejores enclaves de Madrid, para ser aceptado como se merece.

El aporte de explicaciones intelectuales del Dolmen de Dalí, como ya repetidamente hemos dicho, está bastante bien significado por la amplitud aclaratoria de las glosas culturales y mitológicas que sobre dicho monumento han sido expresadas en los distintos escritos que la iniciativa ciudadana lleva y está llevando a cabo. Entre estas explicaciones se incluyen menciones y noticias acerca del proceso legal iniciado por el estado actual de la Plaza de Dalí, según nuevos proyectos del ayuntamiento madrileño, la ciudadanía juzga que dicho monumento por nada del mundo debe ser deteriorado y mucho menos cambiado del lugar, ya que la plaza de Dalí fue la ubicación elegida por los realizadores del proyecto: El Sr. Dalí y el Alcalde, El Sr. Tierno, como partes contratantes.

Entrevista con imágenes de Dalí

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